jueves, 19 de noviembre de 2009

Quiste hidatídico. clasificación ecográfica

Ya se que esta es una pagina de endoscopia, pero me ha resultado un caso curioso.


Los quistes hidatídicos son una entidad relativamente poco frecuente en nuestro medio, pero hay que tener en cuenta que muchos de nuestros pacientes, aún viviendo en España son inmigrantes y vivieron en su juventud en otros países.


Derivan a nuestra consulta una paciente rumana de 38 años de edad por presentar dolor abdominal de localización en HCD de 3 años de evolución, intermitente, con episodios de dolor de 2-3 días de duración, cada dos meses aproximadamente.


Le realizo una ecografía abdominal encontrando dos lesiones quísticas en segmentos V y VII, la mayor de 28 mm que os pongo a continuación. 











Las lesiones eran ecográficamente compatibles con quistes hidatídicos, diagnostico que hemos confirmado con serología.
Los quistes hidatídicos se clasifican ecográficamente según la clasificación de Gharbi que os pongo a continuación, aunque supongo que muchos la conocéis ya.



Clasificación de Gharbi: esquema con imágenes ecografícas representativas.

Tipo I (hialino): Se evidencia perfectamente la membrana germinativa (diagnóstico diferencial con quiste seroso simple)

Tipo II (membrana desprendida): Se observa sin dudas y es patognómonico de los quistes hidatídicos hepáticos. La vemos con mayor frecuencia en el seguimiento de los pacientes tratados con albendazol como único tratamiento, raramente en su evolución natural.

Tipo III (multivesicular): imagen en rueda de carro o panal de abejas. También patognomónico, el diagnóstico diferencial debe hacerse con el cistoadenoma hepático (tiene tabiques y a veces papilas, y las imágenes son pseudovesículas y no tan redondeadas)

Tipo IV (heterogéneo, predominantemente sólido): es el más difícil de diferenciar en la ecografía (a veces son isoecogénicos: ecogenicidad similar al hígado). El contenido está dado por detritus, restos de membranas, siendo en definitva como un puré de arvejas). El diagnóstico diferencial se debe realizar con otras lesiones primarias o secundarias del hígado. El refuerzo posterior en la ecografía por su composición en parte líquida nos orienta a favor de un quiste hidatídico (por supuesto sumado a los datos epidemiológicos).

Tipo V: imagen cálcica.



En nuestra enferma que presenta un quiste de clase III hay que realizar el diagnostico diferencial con el cistoadenoma hepático.


Se trata de una enfermedad de tratamiento quirúrgico. 
El tratamiento médico tiene interés sólo como preparación preoperatoria y como complemento postoperatorio, especialmente si ha habido una diseminación en el peritoneo. 


Se utiliza el albendazol, en tres tandas de cuatro semanas de tratamiento, con un descanso entre ciclos de dos semanas. No debe administrarse en embarazo y lactancia y debe asociarse a anovulatorios en mujeres en edad fértil por ser teratógeno. Es necesario hacer un control analítico para controlar las transaminasas, que suelen elevarse durante el tratamiento.


Únicamente los quistes pequeños, calcificados y con pruebas biológicas negativas pueden dejarse sin operar, así como aquellos pacientes en los que exista una contraindicación quirúrgica formal por procesos generales, en los que se debe recurrir al tratamiento médico con control evolutivo.


1 comentario:

  1. Pedro estoy de acuerdo contigo que en esta PX lo ideal era el TX quierugico pero porque era sintomatica de no serlo yo hubiera preferidoi TX con Albendazol pues se ha visto que en la mayoria de casos el QH se calcifica y no complica tu PX era joven sin comorbilidades repito si no hubiera sido sintomatica estaria perfecta con seguimiento y TX medico echale un vistaso a este trabajo: Yunhai Wang et al Acta Trop. 2006

    Saludos

    Luis Guerra Montero
    Un Gastroenterologo mas apasionado por la hepatologia que por el endoscopio

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